Alguien alguna vez me dijo que uno no elige viajar, que el viaje te elige a vos...

LIJIANG, PROVINCIA DE YUNNAN

Fuimos en avión hasta la ciudad de Lijiang, al suroeste de China, casi en la frontera con Myanmar y Tibet. 

Los vuelos internos de China los compramos en la web de Ctrip, y valieron unos 2.122 yuanes, los dos, eso es unos 250€ aproximadamente.


Desde el aeropuerto hay unos autobuses que te llevan hasta la ciudad y valen 20 yuanes por persona; el trayecto es de unos 40 minutos y te deja en la estación de autobuses, en la parte nueva de la ciudad.

Durante todo el camino a la ciudad, la carretera se ve rodeada de plantaciones de maíz, arroz, soja y algún que otro árbol frutal, entre un paisaje de montañas y abundante vegetación.

A unos pocos kilómetros de la estación de autobuses se encuentra la ciudad antigua de Lijiang (Old Town) que hoy en día es Patrimonio de la Humanidad, y donde se encuentran casi todos los atractivos turísticos. Fue allí donde nos alojamos, en el hostel Nirvana Backpackers.


Por supuesto no teníamos ningún plano de lugar y nos costó un par de horas encontrar nuestro hostel jejeje, pero disfrutamos de una bonita caminata por la calle principal de Lijiang Old Town.

Resultó que el hostel no estaba nada mal, a pesar de estar perdido entre las callejuelas del Old Town, y que nos costara tanto encontrarlo, aquella fue una de las mejores habitaciones que tuvimos en todo el viaje!


La ciudad de Lijiang está rodeada de tres montañas y atravesada por numerosos canales que derivan de los manantiales de las montañas, por lo que su arquitectura debió adaptarse mucho al medio en que se sitúa.

Hay, en el Old Town, alrededor de 350 puentes y las casas están hechas según las tradiciones tibetanas y de las poblaciones locales Naxi. Por ésta parte de la ciudad no pueden circular coches ni motos, cosa que la hace perfecta para un agradable caminata por sus enmarañadas callecitas.


La calle principal, Wuyi te lleva directamente hasta la plaza principal u Old Market, desde donde salen otro montón de callejuelas. Digno lugar para perderse!!


Desde allí fuimos subiendo entre tenderetes de comida, tienditas de souvenirs y ropa colorida hasta llegar a la cima de la Lion Hill.

Rodea a Lijiang una naturaleza abundante, y la tierra es colorada como si de Misiones (mi provincia natal en Argentina) se tratara.

Esta montaña, en medio del Old Town, tiene una de las mejores vistas de la ciudad, y allí se ubica, en un gran parque la Wangu Pagoda, un templo budista precioso!!



Aquí quisiera hacer un inciso y comentar que una vez paseando por el templo, se nos acercó un monje budista, nos ofreció con señas que encendiéramos un sahumerio y lo colocásemos entre otro montón de sahumerios; nos dio una bendición budista (que obviamente la dijo en chino), y a lo que siguió el robo más grande de todo el viaje!!! nos pidió que le diéramos a modo de ofrenda 100€!!! ni locos daríamos tanto dinero!! pero al final terminamos dejando 100 yuanes (aprox. 10€), y aún así nos miró con cara de ofendido :(



Una de las salas del templo budista

El descenso de la montaña del León es muy entretenido, ya que vas encontrando a tu paso otros templos y principalmente te encuentras una de las entradas a la Mansión de la familia Mu.
Durante las dinastías Ming y Qing, fue la familia Mu la que estaba al frente del grupo étnico Naxi, que habitan en esta zona.

 Los Naxi, habitan las llanuras tibetanas desde la antigüedad, se cree que son descendientes de tribus nómadas que vienen de la zona del Himalaya en Tibet. La familia Mu gobernó durante muchos años estas tierras.
La entrada vale 60 yuanes por persona, y vale la pena pagarlos!


Seguimos paseando por las callejuelas y atravesando puentes hasta encontrarnos de lleno con el mercado de comida de Lijiang. Fué el primer lugar donde vimos que vendían bichos fritos para comer!! ijjjjjjjjj
Por supuesto Rober no pudo resistirse y probó un alacrán...yo no pude más que mirar con cara de asco jejeje
Seguimos paseando y de pronto nos encontramos con éste sitio:

Creemos que eran algo así como deseos de la gente, pero al estar todo en chino se nos hizo muy difícil entender esas maderitas.




El paseo nos llevó hasta el parque del Lago del Dragón Negro, donde se supone que debía estar el lago jejeje, pero ahí no había nada de agua. Nos explicaron que estaban teniendo una sequía muy grande y el lago se quedó así, como ven en la foto:


Aún así siguen cobrando la entrada al parque en su totalidad, y luego de verlo sin agua, diría que no vale la pena pagarla.

El recorrido terminó con unos bailes típicos en la plaza principal del Old Town, donde un grupo de personas mayores, agarradas de las manos bailan al compás de una música muy amena.