Alguien alguna vez me dijo que uno no elige viajar, que el viaje te elige a vos...

HONG KONG, EL PUERTO FRAGANTE Y SHENZHEN

Hola de nuevo!! a ver si sigo un poco con mi anécdota, que se esta alargando mucho jejeje.

Después de Lijiang, llegamos a Hong Kong, que es una de las dos regiones administrativas especiales de la República Popular China.

Está formada por una península y varias islas situadas en la costa sur del Mar de la China Meridional, y hasta el 1 de Julio de 1997 fue colonia del Reino Unido.

Esta región administrativa especial de China mantiene un sistema económico capitalista bajo la soberanía de un país de ideología oficial comunista

Además del sistema económico, esta región mantiene un sistema administrativo y judicial independiente, e incluso su propio sistema de aduanas y fronteras externas.

Y todas estas diferencias se notan apenas entras en Hong Kong!! El simple hecho de ir al servicio en el aeropuerto y de que tenga inodoros en vez de solo un hueco, ya hace gran diferencia; y ni hablar del guía que te informa en perfecto ingles a donde y cómo debes ir, apenas sales de la sala de equipajes. Yo casi lo abrazo!!! jajajajaj



Al salir del Aeropuerto de Hong Kong, aeropuerto diseñado por el arquitecto Foster y uno de los más caros del mundo; tomamos uno de los autobuses que te llevan directo a la zona de Kowloon, donde nos alojamos.  El autobus cuesta unos 33 dolares hongkonienses, y tiene unas vistas espectaculares de la ciudad.



La zona de Kowloon es conocida como el nuevo centro de HK, debido a que allí se ubican todas las tiendas y la zona de compras. 

A diferecia de la Isla de HK donde está toda la zona empresarial y de negocios.

El hotel donde nos alojamos estaba en plana calle principal de Kowloon, la Nathan Road, y a solo unas calles el famoso Paseo de las Estrellas. 

Se llama Kowloon New Hostel y la verdad no lo recomiendo. Está ubicado en las platas 13 y 14 de un edificio gigantesco, y nos costó unos 25€ la noche, pero al llegar nos dijeron si queríamos ventana e Internet, que debíamos abonar unos 15€ más. Con lo poco que llevábamos dijimos que no, pero no nos imaginamos que la habitación iba a ser tan pequeña. Literalmente tenía dos metros de ancho y dos de largo, así que entraba la cama de 1.20 y suficiente espacio para las mochilas o nosotros, nosotros con las mochilas no cabíamos jejejje. De más esta decir que los otros tres lados de la cama estaban pegados a las paredes. Ahhh!! y el baño era alargado, sin espejo y con una ducha alargada también, pegada a la pared, que te tiraba chorros de agua para todos lados...era como un hidromasaje pero en vez de recostarte en una bañera lo tenías de frente y a solo unos centímetros, bastante incomodo!! pero bueno, era solo una noche y lo usaríamos para dormir unas horas únicamente. 

Ah, me faltaba algo!! el aire acondicionado, porque como ya dije, no teníamos ventana, así que encendimos el aire y yo hubiera jurado que ese aire venía del polo sur!! madre mía, que frió!!! nos congeló en unos instantes y nos pasamos toda la noche entre el calor del encierro y el frío del rato en que encendíamos el aire...vamos, una tortura.

Bueno, a pesar del hotel HK fue todo un descubrimiento. Lo primero que hicimos fue ir a pasear al paseo de las estrellas, una imitación del paseo de las estrellas de Hollywood, pero con los artistas y actores chinos, resaltando a Jackie Chan y la de Bruce Lee.

Desde éste paseo se disfruta de unas vistas maravillosas de la isla de Hong Kong, al otro lado del delta del Río de las Perlas. Y desde aquí se puede ver, todas las noches a las 20.00hs, el famoso espectáculo de luces y sonido de HK (aunque personalmente no nos pareció tan maravilloso).

Esa misma noche nos dedicamos a pasear por los muchos centros comerciales de la zona, hasta llegar a la Temple Street, zona de mercadillos y restaurantes en la calle donde cenamos en una de esas tiendas...donde el higiene brillaba por su ausencia jejejeje


Al día siguiente visitamos la Isla de Hong Kong, a donde llegamos en ferry por solo 2 Dólares HK. Paseamos un rato por su puentes peatonales y callecitas. Estos puentes elevados conectan la mayoría de los edificios, por lo que no es necesario pisar el suelo de HK, puedes recorrerlo casi todo por sus puentes.  Y ni hablar de la arquitectura...impresionante!!

Nos hartamos de caminar bajo la lluvia o en los puentes y decidimos ir a ver el famoso Buda Gigante de HK.

Queríamos visitar más lugares de la isla pero nos habían dicho que habría un tifón y que no era recomendable subir al Pico de Victoria, desde donde dicen que hay unas vistas muy bonitas de la isla.

Para llegar al Buda Gigante hay que tomar otro ferry a Lantau, Mui Wo, una de las 200 islas que hay en la zona.


Y luego de una hora y cuarto de viaje, hay que tomar también un autobus que te lleva al monasterio, la linea 2 que vale unos 16 HK$.

Todo éste recorrido vale la pena cuando llegas al Buda en medio de las montañas y la vegetación y lo admiras, espectacular!

El buda esta en el Monasterio de Polin, y al pagar la entrada tienes acceso a ambos. Aunque hay que subir una buena cantidad de escalones, 268 para ser exactos.
La visita lleva un buen rato y se puede disfrutar de unas vistas preciosas de la isla.


Esa noche salimos, mochilas al hombro, en dirección a Shenzhen, donde habíamos quedado con Julia.Se puede ir en metro, haciendo un par de combinaciones y al final se cruza la frontera de Hong Kong primero, y después de atravesar el río por un puente que se cruza caminando, se llega a la frontera del lado Chino.

Si van a hacer este cruce hay que tener en cuenta que se pierde alrededor de una hora cruzando las fronteras, por la cantidad de gente que hay.
Y nos llamó la atención los controles que hay de temperaturas corporales, para ver si alguien quiere cruzar la frontera con fiebre, se puede quedar en cuarentena durante un máximo de 40 días!!!

Al cruzar nos encontramos con nuestra amiga Julia, que vive en Shenzhen, una de las ciudades más nuevas de China, solo tiene 30 años de antigüedad y es muy conocida debido que allí se fabrica el 80% de la tecnología del mundo.
Nos instalamos en casa de Julia, con su precioso gato Mao Mao, y salimos a cenar tan pronto como pudimos. Nuestra visita fue cortita pero muy entretenida y sobre todo nos encantó poder hacer todas las preguntas que teníamos acerca de la cultura y forma de vida en este país tan distinto.

Julia no paró de contarnos curiosidades y de mostrarnos la impresionante ciudad de Shenzhen.

La cena la hicimos en un restaurante en la calle y fue sin duda la más rica de todo el viaje!! qué diferencia que hay cuando uno sabe qué pedir jajaajajajajja
Aprendimos muchas cosas acerca de las tradiciones chinas, como por ejemplo el que hay que lavar siempre el plato y vaso que se van a usar, con agua caliente que te sirven siempre a la llegada. 

También pudimos probar una buena cantidad de comidas que no nos habríamos atrevido a pedir si no fuera por Julia que nos las recomendaba. Algunas de las cosas que probamos fueron unas bolsitas que parecen nubecitas rellenas de carne riquisimas!! que ellos suelen comer por la mañana como desayuno; un plato que parecían quesadillas o tacos, con un salteado de verduras y carne; berenjenas asadas al ajo, exquisitas!!, unos hongos finitos y largos también a la plancha; pescado frito empanado y con salsa agridulce y de postre batata frita en azúcar caliente, que tienes que mojar en agua fría para poder comer...mmmm...riquísimo! de más esta decir que no se los nombres en chino así que no se los puedo recomendar para cuando vayan, salvo por las fotos que por suerte ponen en las cartas jejejeje.

Al día siguiente visitamos los centros comerciales de tecnología. Son edificios de unas 4 plantas donde se puede adquirir cualquier tipo de pieza para armar o arreglar ordenadores, teléfonos, tablets, etc. También en las últimas plantas se puede comprar todo éste tipo de cosas a unos precios más económicos que en España. Y por sobre todo impresiona ver el lugar, con miles de stans todos de tecnologías.

Justo al lado hay otro centro comercial pero dedicado a los accesorios para moviles, ordenadores, táblets, etc. Fue una locura visitarlo!!

Solo nos alcanzó el tiempo para visitar una zona más, un barrio que fue reciclado de antiguas fábricas y actualmente esta lleno de barcitos, restaurantes y tiendas muy alternativas y todo muy moderno.
Tuvimos que correr una vez más hasta la estación de autobuses donde tomábamos nuestro bus nocturno a Yangshuo.