Alguien alguna vez me dijo que uno no elige viajar, que el viaje te elige a vos...

Sur América en seis meses

Hola a todos!!!! una vez más se me ha hecho tarde y ahora tengo seis meses por escribir jeje.
Bueno, antes que nada les cuento que después de muchos años de planearlo y soñarlo, estamos haciendo el viaje de mochileros por sur América. Si, estuvo en nuestras mentes durante los 7 años que llevamos juntos con Roberto, y al fin, después de muchas idas y venidas, aquí estamos!!
El viaje comenzó, cómo no, en Argentina, es que mi tierra natal tira y mucho.
Salimos de Madrid el 17 de Noviembre de 2014, en un vuelo de la brasilera TAM, con escala en Sao Paulo y llegada a Rosario, si si, a Rosario directamente!! Han abierto el aeropuerto internacional “Islas Malvinas” donde reciben vuelos de países cercanos como Chile o Brasil
Allí estuvimos una semanita disfrutando de mis padres y visitando amigos.





Salimos rumbo a Bs. As. en colectivo, que costo unos 200 pesos argentinos, y después de 4 horitas llegamos a Retiro, la terminal de autobuses de Buenos Aires.
Rápidamente quedamos con nuestro amigo Totó, que nos acompañó el resto del día. 
                    
Esa misma tarde salimos en tren a Bahía Blanca, desde la estación de Constitución. El pasaje sale 120 pesos y en unas 10 horas llegas a Bahía Blanca, el sur de la provincia de Bs As. Hay que aclarar aquí, que en Argentina se están renovando muchas vías de trenes y también lo trenes en si, por lo que es probable que en breve los precios también suban. Ver web de trenes: www.sateliteferroviario.com.ar que está muy actualizada y es muy práctica.

El viaje estuvo genial. Hizo bastante frío, pero por suerte teníamos las bolsas de dormir a mano, así que nos abrigamos bien y nos pusimos una buena cantidad de Off (repelente de mosquitos) ya que estaba lleno de bichines.
Los asientos están muy bien, muy espaciosos y se reclinan bastante. También hay un vendedor de comida y bebida que pasa seguido, y aunque no es barato, siempre viene bien. Los baños están más o menos, pero bueno, si uno va preparado para un tren de los años sesenta, estará bien. 


Ya en Bahia Blanca nos tomamos un colectivo, el 519 al Cholo, un parador que queda en la ruta 3, de camino a Rio Colorado. El cole no acepta dinero en efectivo, así que habrá que arreglar con alguien que esté esperando el mismo bus, para pagarle el pasaje y que nos pase la tarjeta de colectivos. Yo me informé acerca de si valía la pena comprar una tarjeta de colectivos por dos pasajes y realmente no lo vale. El pasaje al “Cholo” vale unos 7 pesos y solo la tarjeta vale 40 pesos, sin incluir pasajes.
La siguiente parte del viaje la hicimos a dedo, con la intención de ahorrar y así fue. Después de unos cuantos aventones, José nos llevó hasta Puerto Madryn.
Antes de José conocimos a Marianella, una policía de Bahía Blanca que viajaba por trabajo; a Mariano de “los Médanos”(donde se cultivan los mejores ajos del país) que estaba a punto de tener una niña, y nos dejó en la estación de servicio de su pueblo. También conocimos a Juan, un camionero de Coca Cola, jovencito y super alegre que nos llevó hasta el cruce de Río Colorado y por fin José, un viajante que nos acompañó en nuestra aventura por 5 horas y a quien le tomamos un cariño enorme. En medio de mates fríos y canciones de los Scout encontramos a un buen amigo al sur de Bs As.
A todos ellos debemos el haber llegado sanos y salvos a Puerto Madryn, nuestro destino en la provincia de Chubut. Miles de gracias!!
Ya en Madryn nos quedamos en casa de mis tíos y con ellos recorrimos y mimoseamos todo lo que pudimos.
P. Madryn es una ciudad tranquila, de mucho viento y un sol asesino. Hay que usar protector solar aún en los días más nublados, porque el sol quema tanto allí, que te enfermas.
Tuvimos la oportunidad de ver Ballenas Australes en la Península de Valdéz, junto con pingüinos, focas, lobos y elefantes marinos e infinidad de pájaros en la Isla de los pájaros. También Guanacos y Martinetas. Toda la fauna local, que sobrevive en un clima muy seco y frio.




El paisaje es maravilloso y la extensión de la tierra, mires a donde mires, es inacabable. Recuerdo el atardecer de camino a Madryn, escuchando a José y Rober rememorar cosas de los Scout y viendo el sol esconderse en la llanura. Sin duda un momento para no olvidar
Ahhh y cómo no darle su merecido reconocimiento a las mejores pizzas del mundo, las que nos hizo el tío Jorge!!!! qué delicia!!! Gracias familia por tratarnos tan bien!!!!
Y gracias Tía Any por esos paseos en el autito, que se lo aguantó todo.
La vuelta fue más lenta y tortuosa que la ida para el sur. Volviendo por el mismo camino, tuvimos que hacer noche en el Camping de Río Colorado, que nos vino muy bien, por que no había nadie para cobrar en la entrada y nos quedamos una noche gratis. Eso si, nos congelamos por la noche, porque no llevábamos aislantes.
De la vuelta puedo contarles que nos llevaron varios camioneros, pero solo uno de ellos nos impactó. Se llamaba Saul, aunque en seguida lo apodamos el Coquero, debido a la cantidad de hojas de coca que mascaba. Con él recorrimos unos 500 kilómetros, en los que no paró de mascar coca, como si fueran pipas!!
Uno de los efectos de mascar coca es que ahuyenta el sueño, y éste pobre hombre llevaba ya 40 horas de viaje y muuuucho sueño. Con él charlamos largo rato, tratando de mantenerlo despierto, pero llegó el momento en que Rober me miró con cara de susto, y era porque Saul se estaba quedando dormido al volante!!
Por suerte logramos que durmiera una breve siestita y así llegamos a destino.
Ahora recuerdo también a Oscar, otro camionero que nos acercó a Bahia Blanca,al día siguiente. Lo que más nos llamó la atención era que comía azucar sola, que la había metido en un bote de Ketchup. Muy raro jejeje
En Bahía Blanca nos alojamos con Viqui y Tero, amigos de Autostop y cómo no, hablamos del viaje que estaba por comenzar y de sus planes también. Y qué rica cena nos preparó Viqui!!!!
Visitamos la bonita ciudad de Bahía y partimos (esta vez en colectivo) para Mar del Plata.
Mar del Plata me sorprendió, yo la conocía pero no había vuelto en 12 años, y la verdad me gustó. Por supuesto tiene mucho que ver con quien estuvimos, nos quedamos en casa de Marina y Fran, que nos recibieron maravillosamente!!!
Con ellos estuvimos unos 4 días, conociendo la ciudad y recordando con Marina viejos tiempos en que vivíamos juntas en Madrid.


Marina y Fran nos llevaron a conocer Mar de Cobos, al norte de Mar del Plata, un pueblito bien pequeñito, rodeado de bosques y con una playa preciosa. Allí nos quedamos otro par de días y disfrutamos de la compañía. También visitamos Mar Chiquita, muy cerca de Cobos y paseamos por la laguna.
De allí fuimos a Miramar, al sur de Mar del Plata, donde viven mis primos Jorge, Ceci y Juanita y nos quedamos unos días con ellos. Tuvimos la suerte de poder ver el concierto de la escuelita de música de mi primo, que estuvo genial. Fue muy bonito ver a los chicos de todas las edades salir a un escenario a cantar y tocar música, maravilloso!! y por supuesto disfrutarlo todo con la familia.
Miramar es una ciudad pequeña y muy tranquila a la que me gustaría volver, ya que no la pudimos ver mucho. Pero ya habrá oportunidad.
Por último, fuimos a Villa Gessel. Queda a unos 300 kilómetros al norte de Mar del Plata y allí nos esperaban mis padres para pasar un día más de playa, en la famosa ciudad de la costa.
Con mis padres volvimos a Rosario y nos quedamos allí el resto de diciembre hasta pasadas las fiestas. Un maravilloso mes en familia.
Por supuesto que no pudo faltar la visita obligada a San Nicolás de los Arroyos, a la casa de Vir y Fer, a ver cómo crece hermosa la pequeña Colombina y a juntarnos con los amigos: Ale y Fer, Joaco y Ceci el Colito y Haydée y sus ñoquis exquisitos!

Ni tampoco podía faltar un viaje a Misiones, mi tierra natal, mi tierra colorada.
Nos dividimos con Rober para darnos un poco de independencia; yo fui a Misiones (al noreste del país) y él se quedó en San Lorenzo, cerquita de Rosario, visitando a nuestro primo y amigo Bruno.
Al fin conocí a Ivan Andrés, mi sobrino precioso que me conquistó con un “mmmmmhh” y se ganó mi corazón. Pude mimarlo y re-mimarlo, y ahora que lo tengo lejos, me muero de ganas de verlo de nuevo.




Así entre amigos y familia, entre asaditos y mates se nos fué el mes de Diciembre, se pasaron las fiestas y llegó el día de salir a la aventura. Aventura que llevábamos años soñando, pero que no estaba planeada en absoluto. Y es que es difícil organizar casi 5 meses de viaje; y si eso es difícil, lo es aún más cuando se trata de Sur América.
Estábamos acostumbrados a encontrar la información en Internet. Estábamos acostumbrados a planificar algunas cosas o aunque sea tener algunos horarios de buses, algunos hoteles elegidos por las dudas que nos fallen los planes, pero en éste viaje no, no pudimos. La info es escasa y muchas veces errada.
Así salimos a la aventura, con una mochila un poco más pesada de lo que debería y una incertidumbre asombrosa.